viernes, 30 de septiembre de 2011

Tres razones para sentirse pesimista

Ayer intenté reconfortarlos, pero hoy vengo de humor más oscuro. Aquí van mis tres razones principales para sentirse pesimista sobre el futuro de la seguridad en México:


  1. El consumo de drogas va a aumentar:
    • Aunque existe un debate académico irresuelto sobre el tema (ver aquí para una revisión de la literatura), es posible que las drogas ilegales sean un bien superior (en el sentido microeconómico del término). De ser el caso, la demanda de drogas ilegales va a crecer conforme se incremente el ingreso promedio de los mexicanos.
    • Si crece la demanda de drogas, va a crecer el narcomenudeo. Y con más narcomenudeo va a venir más violencia. La venta detallista de drogas es una actividad mucho más violenta por peso de ingreso que el tráfico a gran escala por tres razones: a) hay más participantes, b) hay más transacciones y c) es más visible (en otro momento, discutiré el tema a más detalle).
  2.  La evolución tecnológica también juega a favor de los criminales:
    • La revolución en las tecnologías de la información ha hecho mucho más difícil rastrear e intervenir las comunicaciones de los delincuentes. Dos criminales pueden comunicarse a distancia por una infinidad de vías no tradicionales: VOIP (telefonía tipo Skype), mensajería instantánea, Twitter, Facebook, etc. Pueden también usar un celular cambiando de tarjeta SIM dos o tres veces al día, o bien utilizar cualquiera de las múltiples plataformas de comunicación por radio. Darle seguimiento a todas esas formas posibles es una tarea titánica y mueve el equilibrio en contra de las fuerzas de seguridad.
  3.  La extorsión va a evolucionar:
    • Cualquier día de estos, los miembros de la delincuencia organizada se van a dar cuenta de que el verdadero negocio de la extorsión no está en cobrarle cuota a pequeños negocios o aún a casinos. Está en extorsionar al extorsionador primario (el Estado) para hacerse de un pedazo del gasto público y en apoderarse de sindicatos para extraer rentas de múltiples sectores de la economía legítima.
    • Esa ha sido la evolución de la delincuencia organizada en Estados Unidos o en Italia. No me parecería extraño que un patrón similar se reprodujera en México. De hecho, en el caso de algunos gobiernos municipales, parecería que ya está sucediendo (vean está nota de mi colega Lilian Chapa). Si y cuando se masifique el fenómeno, va a ser muy difícil extirparlo. Si no, pregúntenles a los italianos.
Con esto concluyo para no deprimirlos de más en el inicio del fin de semana, pero tal vez a alguno de mis tres lectores (gracias , Mamá) se le ocurre algún otro motivo para ver el futuro con anteojeras oscuras.

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