sábado, 8 de octubre de 2011

¿En que se parecen el Chapo Guzmán y un carterista del Metro?

Todos los delincuentes, del capo más capo al más humilde ladronzuelo, comparten tres caracteríticas básicas:

  1. Buscan que el acto delictivo (cualquiera que sea su naturaleza) sea tan rápido como sea posible, para evitar ser detectados u obstaculizados por las autoridades, otros delincuentes o terceras personas.
  2. Desean tener el menor número posible de cómplices y la menor cantidad posible de contactos directos con esos cómplices, para minimizar el riesgo de traición o delación.
  3. Quieren dedicar la menor cantidad de esfuerzo posible para obtener dinero (si les gustara trabajar, no serían delincuentes).
Esas tres particularidades de la vida criminal tienen dos implicaciones de primer órden:
  1. Las organizaciones criminales tienden a no ser muy grandes, complejas o sofisticadas. Quien se imagine a un cártel de la droga como una suerte de gigantesca multinacional del delito o como una estructura jerárquica de corte militar, probablemente alucine (y muy barato). Es mucho más probable que opere como una red de prestadores independientes de servicios (producción, transporte, violencia, lavado, etc.), unidos por relaciones comerciales más o menos transitorias. Este artículo de Peter Reuter ofrece una buena descripción de ese modelo.
  2. Todos los delincuentes, son disuadibles. Si se incrementa su percepción de riesgo o esfuerzo, así sea ligeramente, es muy posible que decidan no cometer un acto delictivo o hasta retirarse de la vida criminal. La pregunta interesante es cómo alterar esas percepciones: en algunos casos, la respuesta es obvia (subir una barda, poner iluminación, colocar un candado, etc.), la mayoría de las veces no tanto (¿cómo se disuade a un pandillero? ¿a un sicario endurecido por demasiados homicidios?). Pero, en principio, hay un nivel de esfuerzo o de riesgo que altera el cálculo de hasta el más psicopático de los delincuentes.
Para una muy buena discusión del carácter cotidiano y hasta pedestre de la mayor parte de la actividad delictiva, les recomiendo este libro de Marc Felson y Rachel Boba. Les va a cambiar por completo la experiencia de leer la nota roja.  Que tengan buen fin de semana.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada