lunes, 10 de octubre de 2011

La fantasía del contador ninja

El combate al lavado de dinero es la idea du jour. Todo el que quiera sonar sofisticado en materia de seguridad no tiene más que pronunciar dos palabras: inteligencia financiera (para algunos ejemplos, vean aquí, aquí y aquí).

El supuesto central es que, para combatir a los Zetas o a los Matazetas, a los Sinaloas o a los Templarios, no se requieren más policías, más fiscales y mejores cárceles: se necesita un ejército de contadores ninja y turbo-analistas financieros que, desde la comodidad de un términal de cómputo, rastreen las operaciones de los maleantes y lleven a la incautación de los activos malhabidos.

La idea sería buenísima (¡Qué mejor que combatir con bits y no con balas!), si no fuera un despropósito absoluto.Pero, ¿cómo? ¿No nos dicen algunos que el narcotráfico está involucrado en 78% de los sectores económicos del país y sus activos representan hasta 40% del PIB? (Como llegó Edgardo Buscaglia a esos números es un misterio envuelto en un enigma envuelto en un acertijo) ¿No está por doquier el dinero sucio y no se requiere más que voluntad e "inteligencia financiera" para hallarlo y "secar las ganancias" de la delincuencia?


Yo sólo tengo una pregunta: si es tan sencillo encontrar activos ilícitos, ¿por qué los montos decomisados en todo el mundo son tan ridículos en comparación con los ingresos probables de las actividades ilegales? En Estados Unidos, donde existen sofisticados sistemas para detectar operaciones irregulares y una legislación muy robusta que permite que hasta el más modesto sheriff pueda incautar propiedades, se decomisaron el año pasado 2.5 miles de millones de dólares en activos presuntamente procedentes de ganancias ilícitas. Eso equivale a 3.8% del valor probable del mercado de drogas en EUA (vean aquí la última estimación seria disponible) y un porcentaje mucho menor del total de los ingresos provenientes de giros ilegales (juego, prostitución, extorsión, etc.). En el Reino Unido, donde las actividades ilícitas generan probablemente varios miles de millones de libras, el gobierno logró incautar 317 millones de libras en el periodo 2009/2010. Aún la muy cacareada operación colombiana para incautar 250 millones de dólares en activos presuntamente vinculados al Chapo Guzmán debe ser puesta en perspectiva: es probable que los ingresos anuales por exportación de drogas en Colombia sean de tres a siete mil millones de dólares.

¿Por qué resulta tan difícil ubicar y decomisar los recursos de procedencia ilícita? No tengo una respuesta completa, pero van aquí tres argumentos tentativos:
  1.  La economía ilegal es muy grande en términos absolutos, pero muy chica en términos relativos. Según un estudio publicado por la RAND Corporation, los ingresos brutos por exportaciones de drogas en México son 6.6 miles de millones de dólares (hay buenas razones para suponer que los cárteles mexicanos no controlan la distribución interna en EUA. Vean mi comentario aquí para una explicación). A ese total habría que restarle lo que se le tenga que pagar a los colombianos por la cocaína y parte de la heroína (según la UNODC, podría ser hasta la mitad de los ingresos por cocaína). Súmenle lo que quieran de ingreso por otras actividades (vean mi discusión del tema aquí) y probablemente se llegue a una cifra no mayor al 1% del PIB. Esa es una gota en el océano de las transacciones económicas en el país que, además, se debe distribuir entre varios miles de participantes (previsiblemente de manera desigual, sin duda).
  2. Una parte no trivial de las ganancias de actividades ilícitas podría ir a formas de consumo corriente muy difíciles de rastrear e imposibles de ser objeto de un decomiso (¿Cómo se incauta una noche de copas con los cuates o un par de horas con unas bailarinas ucranianas?)
  3. La mayor parte de las ganancias de las actividades ilícitas se reinverte en actividades ilícitas.
Este último punto es sutil, pero crucial. Las actividades ilícitas y muy particularmente el narcotráfico tienen dos características básicas:
  1. Aún ajustando por riesgo, generan por lo regular un retorno sobre la inversión mayor al de las actividades lícitas (si no, no existirían).
  2. Necesitan mucho capital de trabajo.
Imagínese que usted es un narcotraficante. Así sea el Chapo Guzmán, no es un buen sujeto de crédito: lo pueden matar o detener mañana y luego quien paga la deuda. No puede por tanto obtener una línea de crédito revolvente y sus proveedores no le van a dar la marihuana o la cocaína a plazos: hay que pagarla in full contra entrega. Tampoco puede apalancarse con sus empleados: no es muy buena idea dejar de pagar la nómina cuando el staff está armado hasta los dientes y sabe demasiado. Tampoco puede acudir al factoraje por la obvia razón de que no hay facturas. Además, nadie le va a vender una poliza de seguro para proteger el producto: tiene por tanto que tener una reserva financiera ante la posibilidad de que la mercancía sea decomisada, robada o perdida (las avionetas se caen y las lanchas se hunden) .

No le queda otra que financiar una operación con las ganancias obtenidas en las anteriores. Pero, eso sí, si el producto llega a buen destino, le saca usted más (tal vez mucho más) del 100% de lo que invirtió. Dado eso, ¿dónde metería usted su dinero: en Cetes, en la Bolsa, en la producción de chiles serranos, en desarrollos inmobiliarios o en el contrabando de drogas ilegales? Tal vez intente diversificarse un poco, pero, con toda probabilidad, la parte más importante de su portafolio se va a encontrar en la actividad más rentable de todas. ¿Y como va a guardar su capital de trabajo? Pues lo más probable es que en puritito efectivo, resguardado por algunos matones poco amistosos: además de los riesgos que ya corre, no quiere tener la preocupación de que le congelen la cuenta de banco, ¿o sí?

Luego entonces, si la mayoría de las utilidades del delito están invertidas en el delito, no hay unidad de inteligencia financiera que valga: la única manera de incautar ese dinero es hallarlo físicamente (como en el caso de Zhenli Ye Gon). Esas ganancias sólo van a entrar a los circuítos financieros y comerciales normales al momento del consumo final. Por eso es una buena idea poner ciertas restricciones al uso del efectivo (nacional o extranjero): no está mal hacerles la vida un poco más difícil a los delincuentes. Y sí, no está mal tener capacidad de investigación patrimonial a la hora de judicializar uno que otro caso (en el de algún delincuente que, como Al Capone, sea lo suficientemente menso para tener un contador que documente todos los ingresos).

Pero si alguien piensa que combatiendo el lavado de dinero, se "secan las ganancias" de la delincuencia organizada y se disuade a sus integrantes de cometer barbaridades, vive en un mundo de fantasía poblado por supercontadores que derrotan a supervillanos a golpes de Excel.  

    1 comentario:

    1. Has visto la serie que se llama en ingles "breaking bad"? El principal narco, en "el otro lado", usa su cadena de restaurantes de comida rapida "Los Pollos Hermanos" para lavar dinero y distribuir la droga.

      La razon por la que no se encuentran "activos ilicitos" creo yo es porque, ademas de los narcos, los politicos, las policias, los dueños de negocios licitos pero evasores de impuestos, y bueno, casi todos en el pais, tienen algun dinero sucio que lavar. Asi que ni a los servidores publicos, ni a la policia, ni a los sindicatos, etc, les interesa moverle al status quo. Igual a los bancos y demas intermediarios en el lavado de dinero. No les interesa que el flujo de lana se detenga.

      Tal ves ya has visto esta nota sobre los bancos Wachovia, Wells Fargo y Bank of America:
      http://www.bloomberg.com/news/2010-06-29/banks-financing-mexico-s-drug-cartels-admitted-in-wells-fargo-s-u-s-deal.html

      Muy interesante blog, por cierto.

      Darkcharro

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