lunes, 3 de octubre de 2011

Los descabezados del Periférico: Q&A

Pregunta: ¿El hallazgo de cadáveres decapitados en el Periférico es una muestra del arribo de la delincuencia organizada a la Ciudad de México?
 Respuesta: la delincuencia organizada siempre ha estado presente en la Ciudad de México (basta con una visita a Tepito para darse cuenta), como siempre había estado presente en Ciudad Juárez, Tijuana o Monterrey. El punto no es donde se encuentren, sino como se comporten. Es posible tener presencia amplia del crimen organizado, sin niveles exorbitados de violencia y viceversa.

Pregunta: ¿Pero la decapitación de víctimas no significa que han arribado a la capital los métodos y las formas que la delincuencia organizada utiliza en otras regiones del país?
Respuesta: Significa que, en el delito como en otras actividades, las prácticas eficaces terminan por ser adoptadas por todos los participantes, sobre todo cuando no implican costos o riesgos adicionales. Y sí, las expresiones públicas de brutalidad son prácticas de eficacia probada: inhiben a los rivales, intimidan a las víctimas potenciales y ayudan a preservar la disciplina interna. Y no, por lo regular no acarrean costos o riesgos adicionales: la probabilidad de captura por parte de las autoridades o de represalia por parte de los rivales no aumenta realmente si se decapita, mutila, desolla o calcina a una víctima. Lo que sorprende no es que los delincuentes capitalinos opten por esas prácticas, sino que no lo hagan más a menudo.

Pregunta: ¿Es preludio de que el DF está por vivir una situación como la de Monterrery o la de Ciudad Juárez?
Respuesta: probablemente no. Aquí hay demasiados policías, soldados y marinos como para que se produzca un quebrantamiento del orden público similar al que se ha experimentado en otras regiones del país. Pero eso no significa que no se vayan a multiplicar escenas como las de hoy (decapitados, calcinados, desollados, etc.)

Pregunta: ¿Se puede frenar la expansión de la brutalidad pública y teatral en el DF? ¿De qué depende?
Respuesta: depende del mensaje que envíen las autoridades (federales y capitalinas). Si los gobiernos mandan el mensaje claro, explícito y reiterado de que se la dará un tratamiento prioritario a este tipo de homicidios y que ese tratamiento prioritario va a incluir no sólo dedicar más recursos a la investigación, sino también una sanción colectiva a la organización que cometa el ultraje (cerrandole narcotienditas o giros negros, por ejemplo), pueden estar seguros de que los delincuentes van a dejar de hacer este tipo de cosas. Y si no, pues no: van a seguir por el camino de la salvajada.

Pregunta: ¿Cúal es el principio básico para prevenir este tipo de barbaridades?
Respuesta: las personas responden a incentivos. Todo lo demás es comentario.

4 comentarios:

  1. En el caso de la respuesta a la segunda pregunta...parece muy fácil. ¿Si efectivamente la brutalidad pública sirve porque "inhiben a los rivales, intimidan a las víctimas potenciales y ayudan a preservar la disciplina interna" se usan de manera recurrente, e incluso se usan más que antes? Los rivales compiten, la disciplina interna dura hasta que un integrante de una banda es capturado por otra bando o por las fuerzas de seguridad...etc. ¿No puede ser que quienes usan la brutalidad para todas esas cosas, también son miopes, y al hacerse tan visibles están reduciendo su capacidad para que hacer cumplir la disciplina y garantizar el monopolio? ¿La señal no puede ser equivocadamente la contrario? "Si aquí descabezamos es porque hay mercado, si hay mercado entonces se puede repartir entre competidores, si hay traidores asesinados, entonces podrás competir si compras a uno del otro bando, etc. "

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  2. Puede haber sin duda miopía y errores de cálculo en la decisión de descabezar (mutilar, desmembrar, desollar o calcinar): tal vez sobreestimen el efecto intimidante o disciplinario de la acción, tal vez subestimen la reacción de los rivales o de la autoridad, tal vez malinterpreten como va a ser recibido su mensaje.

    Sin embargo, partiendo de un supuesto de racionalidad (así sea acotada) de los delincuentes, ¿no habrían desaparecido esas prácticas si no fueran medianamente eficaces? ¿Porque se habrían extendido tanto si resultaran contraproducentes? Quiero creer que no se trata de mero sadismo gratuito (aunque algo puede haber de eso).

    Y, por supuesto, es posible que la violencia pública tenga rendimientos marginales decrecientes y esa tal vez sea una de razones de la escalada de brutalidad (lo que hoy es extremo, mañana es modal y hay por tanto que buscar un nuevo extremo). Pero eso es distinto a decir que la brutalidad es ineficaz desde la perspectiva de los delincuentes.

    Saludos y gracias por dejar un comentario.

    Hope

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  3. Entiendo tu argumento, sin embargo justo lo que me preocupa es que creo que no es descabellado decir que lo que pueden estar midiendo mal, justamente es la eficacia. ¿Qué tal que lo que creen eficaz es simplemente azar? ¿Qué tal que la información que tiene, de lo que evidentemente es un desmadre, es tan defectuosa (y que probablemente lo es) que se equivocan una y otra vez sobre qué efecto tiene qué causa? Si las empresas formales con información medianamente transparente confunden su eficacia con el azar, ¿no podríamos imaginar que una "empresa informal" con menos información comete esos errores más seguido? Los delincuentes suelen ser paranóicos, explosivos y supersticiosos. ¿Eso da para cometer errores no?

    Mi impresión es que la brutalidad de la violencia cada vez menos tiene que ver con su eficacia, y más con los hábitos de la "profesión". ¿Te quieres dedicar a esto?, entonces tienes que hacer X,Y,Z. ¿Quieres sembrar maíz en tierras cecas?, entonces tienes que rezarle a la luna, no dormir el tercer miércoles del mes, y platicarle en voz bajita a las plantas.

    ¡Saludos!

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  4. No es imposible que descabezar (mutilar, desollar, calcinar, etc.) forme parte de los usos y costumbres de algunos grupos de delincuentes o que sea de algún modo una suerte de iniciación grupal. Lo que me parece un tanto inconcebible es que mantengan este tipo de prácticas si las perciben como ineficaces o contraproducentes. Y, si bien no dudo que haya una distancia entre su percepción de eficacia y la eficacia objetiva, me resulta difícil suponer que haya un divorcio radical entre su percepción y la realidad. Al fin y al cabo, todos los mitos tienen algún asidero empírico.

    En última instancia, para propósitos de disuasión, lo que cuenta es su percepción de la utilidad de tal o cual acto o práctica y no necesariamente la eficacia "real". Si ellos consideran que descabezar a un rival les genera un beneficio adicional y no perciben un costo o riesgo mayor por hacerlo, lo van a seguir haciendo. Y lo van a dejar de hacer en el momento en que su experiencia subjetiva les indique que cambió la ecuación. Suponer eso no exige racionalidad perfecta de parte de los delincuentes: sólo requiere que, dentro de los límites de la información de la que disponen y pasado por el tamiz de sus prejuicios y costumbres, hagan lo que consideren mejor para su causa.

    Saludos y gracias por comentar.

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