jueves, 6 de octubre de 2011

¿Los narcos son terroristas?

Buena nota de Geoffrey Ramsey en InsightCrime sobre la insistencia de algunos legisladores republicanos de designar formalmente a los grupos criminales mexicanos como organizaciones terroristas.

Sobre este particular, hay dos discusiones entrelazadas:
  1. Un debate conceptual: ¿los grupos ciminales pueden efectivamente ser catalogados como terroristas? En una definición estrecha, probablemente no: sus motivaciones no son políticas, no aspiran a hacerse del control del Estado y su uso de la violencia no tiene más propósito que el lucro. Pero en una definición más amplia, tal vez sí cabría la designación de terroristas: al fin y al cabo, han utilizado violencia más o menos indiscriminada en contra de la población civil para obligar al Estado a hacer o dejar de hacer algo (retirar elementos de ciertas zonas, por ejemplo).
  2. Un debate práctico: ¿una designación formal como terroristas por parte del gobierno de Estados Unidos facilitaría el combate a las organizaciones criminales? ¿tendría efectos disuasivos que permitirían reducir los niveles de violencia?
Sobre el primer debate, me inclino más por la definición estrecha que por la definición amplia (creo que el uso de la palabra "terrorismo" confunde más de lo que aclara), pero ambas posiciones me parecen legítimas y razonables. La segunda discusión me resulta más interesante: ¿qué tan útil sería una medida como la propuesta por los señores legisladores republicanos?

  1. En materia de armas, probablemente si tendría algunas ventajas una designación formal. Los armeros estadounidenses que directa o indirectamente surtieran a una organización incluída en la lista de organizaciones terroristas extranjeras ya no sólo estarían violando las restricciones sobre exportación de armas de fuego: estarían proveyendo "asistencia material al terorrismo", un delito que acarrea penas mucho más severas. En principio, ese hecho debería conducir a un incremento de precios de las armas, no sólo para la organización designada, sino para todas (es probable que los armeros no sepan plenamente a que grupo le están vendiendo y por tanto tomarían precauciones generales). Sin embargo, como discutí aquí hace algunos días, la demanda de armas es probablemente inelástica y en consecuencia, un incremento de precios no tendría efectos mayúsculos sobre el volumen.
  2. Idem para el tema del dinero: algunas ventajas, pero probablemente no impactos gigántescos.
  3. Si la designación fuera sólo a una organización (o a un número muy limitado de organizaciones), ese grupo se vería en una desventaja competitiva en la exportación de drogas: probablemente los importadores le seguirían comprando, pero le exigirían un descuento muy importante para cubrir los riesgos legales adicionales.
  4. Ese es tal vez el punto central: la medida sería básicamente inútil si fuera de aplicación general. Sólo podría tener algunos efectos disuasivos si se le aplicara a un número muy limitado de grupos criminales. Si no, no se generarían las desventajas competitivas necesarias para modular el comportamiento de los delincuentes.
  5. Sobre esto, hay un punto igualmente importante: para que tuviese efectos disuasivos, los grupos criminales deberían de tener perfectamente claro que es lo deben hacer o dejar de hacer para no ser designados como terroristas. Y eso, en los términos del proceso de designación de organizaciones terroristas en Estados Unidos, es virtualmente imposible: la designación es un acto discrecional del Departamento de Estado (con ciertos controles legislativos y judiciales), resultado de un procedimiento opaco y en el cual entran un multiplicidad de consideraciones políticas. El comportamiento relativo de un grupo no es ni con mucho el único criterio para subirlo o bajarlo de la lista (vean esto y traten de inferir los criterios específicos de clasificación utilizados. No les auguro éxito). Si mañana los Zetas fueran designados como organización terrorista, con toda probabilidad no sabrían que hacer en específico para salirse de la lista. Peor aún, el resto de los grupos no tendrían demasiada claridad sobre como comportarse para evitar ser la siguiente organizacion incluída en la lista.
 En conclusión, no me parece buena idea este asunto de designar formalmente a grupos criminales como organizaciones terroristas. Además de los impactos sobre la imagen del pais, las consecuencias diplomáticas y los posibles costos económicos, los efectos disuasivos tenderían a ser menores ¿Alguien opina distinto?

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