martes, 4 de octubre de 2011

Principios básicos de disuasión (versión David Kennedy)

Si no conocen a David Kennedy, conozcánlo. Si no lo han leído, léanlo. Nadie ha pensado y escrito tanto, durante tanto tiempo y con tanta originalidad sobre el problema de la disuasión en el combate al delito. Aquí les van 13 principios generales, tomados de este libro (probablemente, el mejor tratamiento teórico sobre el tema):

  1. La disuasión depende de los procesos de decisión de los infractores reales y potenciales, sin importar si otras personas los consideran "racionales" o no.
  2. La disuasión depende de la información disponible y de las creencias de los infractores, no de las condiciones objetivas.
  3. Cualquier sanción --formal o informal, interna o externa-- vinculada expresamente a un comportamiento específico puede servir para disuadir ese comportamiento.
  4. Las sanciones informales a menudo funcionan mejor que las sanciones formales como elemento de disuasión.
  5. La severidad de una sanción no es fija: depende de la percepción del infractor real o potencial. Es posible que haya una distancia considerable entre la severidad que asumen las autoridades y la severidad que perciben los infractores.
  6. El conocimiento que posee un infractor real o potencial sobre los riesgos asociados a determinados comportamientos es un elemento crucial para disuadirlo. Hay buenas razones para suponer que ese conocimiento es altamenectte imperfecto.
  7. La comunicación de los riesgos de sanción es indispensable para la disuasión. Las autoridades rara vez hacen un esfuerzo deliberado para comunicar esos riesgos y, cuando lo hacen, diseminan a menudo información falsa o no creíble.
  8. El comportamiento de las autoridades envía con frecuencia señales equívocas a los infractores sobre los riesgos que enfrentan.
  9. La legitimidad de las reglas y las sanciones, a ojos de los infractores, impacta de manera importante la eficacia de un régimen disuasivo. Si los infractores perciben las reglas como justas y razonables, su efecto se potencializa. Si no, su impacto se anula o generan efectos contraproducentes.
  10. Los riesgos que enfrentan los infractores, aún por delitos graves, tienden a ser muy bajos. Peor aún, tienden a ser desiguales en el tiempo y el espacio y entre infractores. No hay una relación consistente entre comportamiento y sanción.
  11. La imposición de sanciones no produce por sí misma un efecto disuasivo y puede, de hecho, tener un efecto perverso al dañar la cohesión social y las redes de control informal en diversos espacios comunitarios.
  12. Es posible disuadir no sólo a individuos, sino también a grupos, redes y otras colectividades.
  13. La disuasión no sólo sirve para modular el comportamiento de individuos y grupos, sino también para modificar procesos y dinámicas grupales que inciden en la violación de las normas.
Todo esto suena muy abstracto, pero tiene profundísimas implicaciones prácticas. En una entrada próxima, se las comento.

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