viernes, 14 de octubre de 2011

Enlaces sueltos

  1. El experimento de Kansas City (escribire más a fondo sobre esto la semana que entra)
  2. Extinción de dominio: guía del usuario
  3. ¿En qué se parecen Acapulco y Medellin?
  4. Ciencias y artes cannábicas
  5. Una de vaqueros:

Breves de viernes

  1. El largo camino: el Centro Nacional de Información del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (qué tal nombrecito) publicó cifras de incidencia delictiva a nivel municipal para lo que va de 2011. En Ciudad Juárez, llevan 1055 homicidios dolosos en los siete primeros meses del año: de seguir así, 2011 terminaría con una caída de algo más de 50%. Bien por Juárez: ahora ya sólo tienen que bajar 80% más, aproximadamente, para regresar a la situación de 2007 (que no era la de Zurich, precisamente). 
  2. Sollozzo en el desierto: en alguna ocasión les comenté que las rutas de la droga como tales no son objeto de disputa entre organizaciones criminales. Lo que se pelean los mañosos es el acceso a factores que reduzcan el riesgo de mover la droga de punto A a punto B ¿Qué tipo de factores son esos? Pues, por ejemplo, un agente de la Patrulla Fronteriza como este, el cual fue sorprendido con 340 kilos de marihuana en su camioneta. Con este incidente, ya suman 127 casos de corrupción en la Patrulla Fronteriza desde 2004.

Vamos al zoológico

Este blog se muda: a partir de mañana, aparecerá en la sección Plumaje del portal Animal Político (luego les paso la dirección exacta). Ojalá todos me puedan seguir por allá.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Mi peculiar teoría

Aquí les dejo para su gozo y retozo la presentación que dí 1) en el ITAM y 2) en una reunión de la USEM. Por alguna razón sólo la pude subir a Scribd en blanco y negro ¿Alguién sabe como cargarla a color? Se aceptan comentarios.

Narcoislamoidiotas

De seguro ya lo saben: al parecer, el Departamento de Justicia desmontó una conspiración de las Guardias Revolucionarias iraníes para asesinar al embajador de Arabia Saudita en Estados Unidos (el cual, por cierto, parece como de 12 años), poner una bomba en un restaurante en Washington, y hacer lo propio en la embajada saudí y la de Israel en Buenos Aires.

Para llevar a cabo tan desdeñable plan, los agentes persas contactaron a unos presuntos zetas y les ofrecieron un millón y medio de dólares por todo el paquete (suena barato, francamente). Para su mala fortuna, uno de los zetas seleccionados resultó ser informante de la DEA, el cual, después de bajarles 100 mil dólares de adelanto, los puso con las autoridades estadounidenses (con la colaboración de diversas dependencias mexicanas).

Ignoro si todo lo anterior es cierto, pero si lo es, queda claro que los vecinos no tienen muchos motivos para preocuparse por la amenaza terrorista iraní:
  1.  Los servicios de inteligencia iraníes están poblados por incompetentes que no se tomaron la molestia de realizar lo que en otros giros se conoce como due dilligence, antes de contarle sus maléficos planes a unos perfectos desconocidos. Y además, ¿de cuando acá los Zetas tienen la capacidad de realizar ataques con explosivos en cualquier punto del planeta que no sea Tamaulipas o Nuevo León?
  2. Es facílísimo evitar otra conspiración entre narcos mexicanos y terroristas islámicos. El gobierno de Estados Unidos sólo tiene que diseminar en el Medio Oriente la especie de que cuenta con centenares de informantes en todos los cárteles mexicanos (sea o no cierto). Tengan por seguro que no se les va a volver a aproximar nadie.      

martes, 11 de octubre de 2011

Teaser

Hoy a las 12:30, voy a dar una plática en el ITAM titulada modestamente: "La Espiral Infinita: como México se volvió un país violento y como puede dejar de serlo".

En la presentación voy a defender los siguientes puntos:


1.   El crecimiento de la violencia ha sido abrupto  y no puede por tanto atribuirse a factores estructurales. La impunidad y la desigualdad social ya estaban presentes en 2007, pero la tasa de homicidio iba a la baja.

2.    La violencia tuvo un disparo inicial en 2008 como consecuencia de una combinación de factores, entre ellos:

  • La mayor agresividad de la política antinarcóticos del gobierno
  • Un disparo en el precio internacional de la cocaína
  • Decisiones regulatorias en Estados Unidos (eliminación de prohibición de rifles de asalto; deportaciones crecientes de exconvictos a México)
  • Un entorno de particularmente alta conflictividad en y entre los cárteles de la droga

3.  La violencia creció a partir de 2008 como consecuencia de un mecanismo endógeno. Cada delito adicional hizo más improbable que cualquier delito en lo individual fuera castigado y en consecuencia, se registraron más delitos, reduciendo aún más la probabilidad de castigo de cualquier acto específico.

4.  A pesar de que la crisis no tiene un origen estructural , el incremento desnudó las carencias de cada uno de los eslabones del sistema de seguridad y justicia (policías, procuradurías, tribunales, prisiones). Se demostró asimismo que el sistema tiene pocas capacidades de aprendizaje e innovación.

5.  Para restablecer la seguridad perdida, se requiere por tanto una agenda con tres objetivos y tres horizontes temporales distintos:
  • Corto plazo (resultados en 1-3 años): Restablecer el orden
  • Mediano plazo (resultados en 6-10 años): Crear instituciones competentes
  • Largo plazo (resultados en 10 años y más): Facilitar el aprendizaje y la innovación en el sistema de seguridad y justicia

Si son itamitas y quieren conocer las propuestas concretas, dénse una vuelta por la Sala de maestros en Rio Hondo a las 12:30 PM. Para los no-itamitas, luego les platico de que va la cosa.

lunes, 10 de octubre de 2011

Enlaces sueltos 10/10/2011

  1. Conozcan a la Señora Víctimas
  2. Para llevar a su próxima fiesta infantil
  3. Por si les interesa saber que sucedió con los personajes de Goodfellas
  4. Crónicas del ladrón imbécil
  5. La Vírgen de los Sicarios, edición vallenato

La fantasía del contador ninja

El combate al lavado de dinero es la idea du jour. Todo el que quiera sonar sofisticado en materia de seguridad no tiene más que pronunciar dos palabras: inteligencia financiera (para algunos ejemplos, vean aquí, aquí y aquí).

El supuesto central es que, para combatir a los Zetas o a los Matazetas, a los Sinaloas o a los Templarios, no se requieren más policías, más fiscales y mejores cárceles: se necesita un ejército de contadores ninja y turbo-analistas financieros que, desde la comodidad de un términal de cómputo, rastreen las operaciones de los maleantes y lleven a la incautación de los activos malhabidos.

La idea sería buenísima (¡Qué mejor que combatir con bits y no con balas!), si no fuera un despropósito absoluto.Pero, ¿cómo? ¿No nos dicen algunos que el narcotráfico está involucrado en 78% de los sectores económicos del país y sus activos representan hasta 40% del PIB? (Como llegó Edgardo Buscaglia a esos números es un misterio envuelto en un enigma envuelto en un acertijo) ¿No está por doquier el dinero sucio y no se requiere más que voluntad e "inteligencia financiera" para hallarlo y "secar las ganancias" de la delincuencia?

sábado, 8 de octubre de 2011

Enlaces sueltos 08/10/2011

  1. Todo lo que siempre quiso saber sobre la Mafia y nunca se atrevió a preguntar
  2. Un mundo sin drogas, jajaja.
  3. ¿Ya entienden porque no se puede legalizar estado por estado?
  4. El debate sobre el debate o la sabiduría de Francisco Thoumi
  5. Suave interludio sabatino, edición gangsta rap:
 

¿En que se parecen el Chapo Guzmán y un carterista del Metro?

Todos los delincuentes, del capo más capo al más humilde ladronzuelo, comparten tres caracteríticas básicas:

  1. Buscan que el acto delictivo (cualquiera que sea su naturaleza) sea tan rápido como sea posible, para evitar ser detectados u obstaculizados por las autoridades, otros delincuentes o terceras personas.
  2. Desean tener el menor número posible de cómplices y la menor cantidad posible de contactos directos con esos cómplices, para minimizar el riesgo de traición o delación.
  3. Quieren dedicar la menor cantidad de esfuerzo posible para obtener dinero (si les gustara trabajar, no serían delincuentes).
Esas tres particularidades de la vida criminal tienen dos implicaciones de primer órden:
  1. Las organizaciones criminales tienden a no ser muy grandes, complejas o sofisticadas. Quien se imagine a un cártel de la droga como una suerte de gigantesca multinacional del delito o como una estructura jerárquica de corte militar, probablemente alucine (y muy barato). Es mucho más probable que opere como una red de prestadores independientes de servicios (producción, transporte, violencia, lavado, etc.), unidos por relaciones comerciales más o menos transitorias. Este artículo de Peter Reuter ofrece una buena descripción de ese modelo.
  2. Todos los delincuentes, son disuadibles. Si se incrementa su percepción de riesgo o esfuerzo, así sea ligeramente, es muy posible que decidan no cometer un acto delictivo o hasta retirarse de la vida criminal. La pregunta interesante es cómo alterar esas percepciones: en algunos casos, la respuesta es obvia (subir una barda, poner iluminación, colocar un candado, etc.), la mayoría de las veces no tanto (¿cómo se disuade a un pandillero? ¿a un sicario endurecido por demasiados homicidios?). Pero, en principio, hay un nivel de esfuerzo o de riesgo que altera el cálculo de hasta el más psicopático de los delincuentes.
Para una muy buena discusión del carácter cotidiano y hasta pedestre de la mayor parte de la actividad delictiva, les recomiendo este libro de Marc Felson y Rachel Boba. Les va a cambiar por completo la experiencia de leer la nota roja.  Que tengan buen fin de semana.

viernes, 7 de octubre de 2011

Enlaces sueltos 07/10/2011

  1. De como los hongos cambian la vida
  2. ¡Salud! o la legalización no resuelve todo
  3. David Kennedy en síntesis apretada
  4. Algo bueno tenía que salir de todo esto
  5. Interludio grupero

La hora de las vencidas

Tremendo debate entre Alejandro Hope y Patrick Corcoran sobre los ingresos no relacionados con drogas de las organizaciones criminales mexicanas. Aún no hay ganador a la vista.

Les recomiendo mucho el blog de Patrick, dedicado a temas mexicanos diversos. Sus opiniones son a menudo controvertidas, pero siempre interesantes.

PD: por si no lo sabían, yo soy Alejandro Hope.

Los muertos de Veracruz: preguntas y respuestas

Pregunta: ¿Qué significa el descubrimiento de 36 cadáveres en diversas zonas del puerto de Veracruz y colindancias?
Respuesta: No lo sé de cierto, pero, de arranque, parece significar que, si se buscaba enviar un mensaje disuasivo a los grupos criminales con el lanzamiento de la Operación Coordinada Veracruz Seguro, la transmisión tuvo bastante estática.

Pregunta: ¿Pero no se supone que este tipo de operativos debería "inhibir la acción de la delincuencia organizada" (como dicen los comunicados oficiales)?
Respuesta: Se supone, pero no lo consiguen, al menos no de inicio. Y no lo logran porque sus objetivos se definen en términos difusos. Vean si no el comunicado de la Secretaría de Gobernación sobre el operativo en Veracruz. No se señala como prioridad, por ejemplo, evitar nuevas masacres o castigar al grupo responsable de la barbaridad de Boca del Río de hace algunos días (al fin y al cabo, eso es lo que previsiblemente motivó la operación). Peor aún, el grupo implicado en esa masacre (el cartel de Sinaloa, presuntamente) puede sentirse satisfecho: fue al territorio del rival, mató a 35 personas, logró que el gobierno federal movilizara efectivos adicionales a la plaza de los adversarios (presuntamente los Zetas), les dificultó la vida y no pagó ningún precio por todo lo anterior. O si lo pagó (digamos con la detención de Noé Salgueiro hace un par de días), de seguro no hizo la conexión debida. No sorprende entonces que ahora los Zetas cometan una atrocidad en el mismo sitio: desde su perspectiva, matar a decenas de personas de un jalón no genera ningún costo adicional para el grupo responsable (tal vez sea incorrecta esa apreciación, pero en este asunto, la percepción es lo que cuenta).

Pregunta: ¿Hay algo bueno en todo esto?
Repuesta: Sí. Esta mañana, la Secretaría de Marina presentó a veinte presuntos responsables de los homicidios múltiples de ayer. Es muy positivo que se haya identificado y capturado con rapidez a los presuntos victimarios. Felicidades a los marinos. Sin embargo, no es suficiente: si se busca transmitir un mensaje disuasivo, no basta con sacar de la partida a veinte elementos de poca monta. Es necesario que los Zetas paguen un precio por lo que hicieron y no sólo en Veracruz (ejemplo: se les podrían cerrar narcotienditas o giros negros en Tamaulipas o Nuevo León, o bien apretar las inspecciones en los puntos de cruce que utilicen para pasar droga a Estados Unidos). Y, aún más importante, es necesario que quede clarísima (para los Zetas y para los demás grupos) la conexión entre las represalias y el acto específico.
 
Pregunta: ¿Cuál es la moraleja de esta historia?
Respuesta: Hablando se entiende la gente. Mientras no se pinten rayas en la arena, van a seguir multiplicándose atrocidades como la de ayer o la de hace algunos días.

jueves, 6 de octubre de 2011

Enlaces sueltos

  1. La guerra sobre la guerra contra las drogas
  2. El ranking del miedo
  3. Mota a vuelta de correo
  4. De como los junkies se robaron Nueva York
  5. Para los amigos legalizadores (había que ponerla algún día):

No hay cártel bueno

Muy buena nota de Gary Moore en InsightCrime (vean también su blog) sobre la violencia asociada al cártel de Sinaloa y sus brazo armado (Gente Nueva).

La nota refuerza un punto que ya se ha discutido por estos lares: es extraordinariamente difícil determinar que grupo criminal es el más violento. Construir un ranking del mal implica, además de una tremenda capacidad de discernimiento para saber quien le hizo qué a quien, como, donde y cuando, realizar juicios éticos que a mi me resultan imposibles. Si un grupo mata a 10 personas y otro sólo a cinco, pero entre ellos tres niños, ¿cuál es el más violento? ¿Valen más los muertos del Casino Royale que los de Boca del Río?

Debemos concentrarnos en los actos más violentos (definidos con un criterio objetivo, como número de víctimas), no en los grupos más violentos, ya que es casi imposible saber quien se lleva esa distinción.

Para los que quieren relativizar, edición Europa

La Oficina de Naciones Unidas para las Drogas y el Delito (UNODC por sus siglas en inglés) publicó hoy el Estudio Global sobre el Homicidio 2011. El reporte está plagado de datos interesantes (ejemplo: sólo 3% de los 468,000 homicidios intencionales en el mundo son cometidos por mujeres contra mujeres) y vale la pena una lectura detallada.

Les dejo esta linda gráfica, comparando a México con Europa (con y sin Rusia), para mejorar su estado de ánimo. Nótese que para el caso mexicano UNODC utilizó los datos de SNSP. De haberse utilizado las cifras de INEGI, la comparación se hubiera visto aún peor:



¿Los narcos son terroristas?

Buena nota de Geoffrey Ramsey en InsightCrime sobre la insistencia de algunos legisladores republicanos de designar formalmente a los grupos criminales mexicanos como organizaciones terroristas.

Sobre este particular, hay dos discusiones entrelazadas:
  1. Un debate conceptual: ¿los grupos ciminales pueden efectivamente ser catalogados como terroristas? En una definición estrecha, probablemente no: sus motivaciones no son políticas, no aspiran a hacerse del control del Estado y su uso de la violencia no tiene más propósito que el lucro. Pero en una definición más amplia, tal vez sí cabría la designación de terroristas: al fin y al cabo, han utilizado violencia más o menos indiscriminada en contra de la población civil para obligar al Estado a hacer o dejar de hacer algo (retirar elementos de ciertas zonas, por ejemplo).
  2. Un debate práctico: ¿una designación formal como terroristas por parte del gobierno de Estados Unidos facilitaría el combate a las organizaciones criminales? ¿tendría efectos disuasivos que permitirían reducir los niveles de violencia?
Sobre el primer debate, me inclino más por la definición estrecha que por la definición amplia (creo que el uso de la palabra "terrorismo" confunde más de lo que aclara), pero ambas posiciones me parecen legítimas y razonables. La segunda discusión me resulta más interesante: ¿qué tan útil sería una medida como la propuesta por los señores legisladores republicanos?

  1. En materia de armas, probablemente si tendría algunas ventajas una designación formal. Los armeros estadounidenses que directa o indirectamente surtieran a una organización incluída en la lista de organizaciones terroristas extranjeras ya no sólo estarían violando las restricciones sobre exportación de armas de fuego: estarían proveyendo "asistencia material al terorrismo", un delito que acarrea penas mucho más severas. En principio, ese hecho debería conducir a un incremento de precios de las armas, no sólo para la organización designada, sino para todas (es probable que los armeros no sepan plenamente a que grupo le están vendiendo y por tanto tomarían precauciones generales). Sin embargo, como discutí aquí hace algunos días, la demanda de armas es probablemente inelástica y en consecuencia, un incremento de precios no tendría efectos mayúsculos sobre el volumen.
  2. Idem para el tema del dinero: algunas ventajas, pero probablemente no impactos gigántescos.
  3. Si la designación fuera sólo a una organización (o a un número muy limitado de organizaciones), ese grupo se vería en una desventaja competitiva en la exportación de drogas: probablemente los importadores le seguirían comprando, pero le exigirían un descuento muy importante para cubrir los riesgos legales adicionales.
  4. Ese es tal vez el punto central: la medida sería básicamente inútil si fuera de aplicación general. Sólo podría tener algunos efectos disuasivos si se le aplicara a un número muy limitado de grupos criminales. Si no, no se generarían las desventajas competitivas necesarias para modular el comportamiento de los delincuentes.
  5. Sobre esto, hay un punto igualmente importante: para que tuviese efectos disuasivos, los grupos criminales deberían de tener perfectamente claro que es lo deben hacer o dejar de hacer para no ser designados como terroristas. Y eso, en los términos del proceso de designación de organizaciones terroristas en Estados Unidos, es virtualmente imposible: la designación es un acto discrecional del Departamento de Estado (con ciertos controles legislativos y judiciales), resultado de un procedimiento opaco y en el cual entran un multiplicidad de consideraciones políticas. El comportamiento relativo de un grupo no es ni con mucho el único criterio para subirlo o bajarlo de la lista (vean esto y traten de inferir los criterios específicos de clasificación utilizados. No les auguro éxito). Si mañana los Zetas fueran designados como organización terrorista, con toda probabilidad no sabrían que hacer en específico para salirse de la lista. Peor aún, el resto de los grupos no tendrían demasiada claridad sobre como comportarse para evitar ser la siguiente organizacion incluída en la lista.
 En conclusión, no me parece buena idea este asunto de designar formalmente a grupos criminales como organizaciones terroristas. Además de los impactos sobre la imagen del pais, las consecuencias diplomáticas y los posibles costos económicos, los efectos disuasivos tenderían a ser menores ¿Alguien opina distinto?

miércoles, 5 de octubre de 2011

Enlaces sueltos, 05/10/2011

Tengo que terminar un artículo, pero les dejo para su gozo y reposo los habituales enlaces sueltos.

  1. Hacia la inyección mágica
  2. ¿No pueden inventar apodos más originales?
  3. Mota de laboratorio o la dificultad de las listas de control
  4. El efecto cucaracha y el efecto insecticida
  5. Para levantarles el ánimo:

¿Narcotraficantes o criminales diversificados?

Buena nota de Keith Humphreys sobre las diferentes fuentes de ingreso de las organizaciones criminales mexicanas y buen debate posterior sobre el tema (con una participación un poco larga de su servidor). Yo me inclinó a pensar que la exportación mayorista de drogas siguen siendo, con mucho, la principal fuente de ingreso de la delincuencia organizada, pero juzguen por sí mismos.

Mataniños

El día de ayer, en la ciudad de Monterrey, una banda de malnacidos acribilló a una familia. Entre las víctimas mortales, hay un bebé de dos años y entre los lesionados, una niña de cinco años y un niño de 13.

¿Los victimarios enfrentan algún riesgo excepcional por haber ultimado a un bebé? Probablemente no ¿Las autoridades van a dedicar recursos extraordinarios para capturar a los responsables? ¿Se dispondrá algún operativo especial para detener y procesar a los maleantes? Salvo que me contradigan las autoridades, yo diría que no y no ¿Entonces, en términos de riesgo, da lo mismo matar a un sicario de 28 años en un enfrentamiento que masacrar a mansalva a una familia entera, bebés incluídos? Eso parece ¿Y eso lo saben los delincuentes? Muy probablemente.

Conclusión: van a seguir matando niños.

martes, 4 de octubre de 2011

Principios básicos de disuasión (versión David Kennedy)

Si no conocen a David Kennedy, conozcánlo. Si no lo han leído, léanlo. Nadie ha pensado y escrito tanto, durante tanto tiempo y con tanta originalidad sobre el problema de la disuasión en el combate al delito. Aquí les van 13 principios generales, tomados de este libro (probablemente, el mejor tratamiento teórico sobre el tema):

  1. La disuasión depende de los procesos de decisión de los infractores reales y potenciales, sin importar si otras personas los consideran "racionales" o no.
  2. La disuasión depende de la información disponible y de las creencias de los infractores, no de las condiciones objetivas.
  3. Cualquier sanción --formal o informal, interna o externa-- vinculada expresamente a un comportamiento específico puede servir para disuadir ese comportamiento.
  4. Las sanciones informales a menudo funcionan mejor que las sanciones formales como elemento de disuasión.
  5. La severidad de una sanción no es fija: depende de la percepción del infractor real o potencial. Es posible que haya una distancia considerable entre la severidad que asumen las autoridades y la severidad que perciben los infractores.

lunes, 3 de octubre de 2011

Los descabezados del Periférico: Q&A

Pregunta: ¿El hallazgo de cadáveres decapitados en el Periférico es una muestra del arribo de la delincuencia organizada a la Ciudad de México?
 Respuesta: la delincuencia organizada siempre ha estado presente en la Ciudad de México (basta con una visita a Tepito para darse cuenta), como siempre había estado presente en Ciudad Juárez, Tijuana o Monterrey. El punto no es donde se encuentren, sino como se comporten. Es posible tener presencia amplia del crimen organizado, sin niveles exorbitados de violencia y viceversa.

Pregunta: ¿Pero la decapitación de víctimas no significa que han arribado a la capital los métodos y las formas que la delincuencia organizada utiliza en otras regiones del país?
Respuesta: Significa que, en el delito como en otras actividades, las prácticas eficaces terminan por ser adoptadas por todos los participantes, sobre todo cuando no implican costos o riesgos adicionales. Y sí, las expresiones públicas de brutalidad son prácticas de eficacia probada: inhiben a los rivales, intimidan a las víctimas potenciales y ayudan a preservar la disciplina interna. Y no, por lo regular no acarrean costos o riesgos adicionales: la probabilidad de captura por parte de las autoridades o de represalia por parte de los rivales no aumenta realmente si se decapita, mutila, desolla o calcina a una víctima. Lo que sorprende no es que los delincuentes capitalinos opten por esas prácticas, sino que no lo hagan más a menudo.

Pregunta: ¿Es preludio de que el DF está por vivir una situación como la de Monterrery o la de Ciudad Juárez?
Respuesta: probablemente no. Aquí hay demasiados policías, soldados y marinos como para que se produzca un quebrantamiento del orden público similar al que se ha experimentado en otras regiones del país. Pero eso no significa que no se vayan a multiplicar escenas como las de hoy (decapitados, calcinados, desollados, etc.)

Pregunta: ¿Se puede frenar la expansión de la brutalidad pública y teatral en el DF? ¿De qué depende?
Respuesta: depende del mensaje que envíen las autoridades (federales y capitalinas). Si los gobiernos mandan el mensaje claro, explícito y reiterado de que se la dará un tratamiento prioritario a este tipo de homicidios y que ese tratamiento prioritario va a incluir no sólo dedicar más recursos a la investigación, sino también una sanción colectiva a la organización que cometa el ultraje (cerrandole narcotienditas o giros negros, por ejemplo), pueden estar seguros de que los delincuentes van a dejar de hacer este tipo de cosas. Y si no, pues no: van a seguir por el camino de la salvajada.

Pregunta: ¿Cúal es el principio básico para prevenir este tipo de barbaridades?
Respuesta: las personas responden a incentivos. Todo lo demás es comentario.

Prohibición, mercados ilegales y violencia

¿La violencia es una consecuencia natural de la prohibición de una mercancia o un servicio? ¿Los mercados ilegales están condenados a exhibir elevados niveles de violencia debido a la ausencia de mecanismos formales para resolver disputas?

La respuesta corta es no. Existen múltiples ejemplos de mercados ilegales que son, en lo fundamental, pacíficos. Por ejemplo, la mayoría de las formas de contrabando o de piratería no muestran por lo regular elevados niveles de violencia. Lo mismo vale para el juego ilegal o la prostitución (aunque en este caso pueden existir algunas modalidades de violencia sistémica en contra de algunos participantes, v.gr., la trata de personas con fines de explotación sexual).

Aún en los mercados de sustancias ilegales, el nivel de violencia no está predeterminado. Por ejemplo, en el mercado al menudeo de la marihuana en los países desarrollados, las disputas rara vez se resuelven a balazos. En cambio, otros exhiben niveles desorbitados de violencia (v.gr., el mercado del crack).

¿De que depende entonces el nivel relativo de violencia en un mercado ilegal? La respuesta (parcial) va después del salto.

domingo, 2 de octubre de 2011

sábado, 1 de octubre de 2011

Enlaces sueltos 01/10/2011

  1. Bienvenidos a la cárcel sin muros
  2. Peña Nieto o la importancia del año base
  3. Crónicas de la compasión texana
  4. Programa Esperanza: manual de abstinencia mandatada
  5. La razón de fondo para volverse delincuente:

Breves sabatinas

  1. Carlos Puig está de acuerdo conmigo (sin saberlo, de seguro): los Matazetas no son paramilitares. Y yo estoy de acuerdo con él: Stratfor es una pésima fuente para entender las dinámicas esenciales de la crisis de seguridad en México. Tampoco entiendo porque hay gente que les paga por su coctel de obviedades y fantasías.
  2. La permanencia de Stratfor tal vez se deba a la popularidad, como variable explicativa de la violencia, de la disputa entre grandes organizaciones criminales. Vean, por ejemplo, esta nota de AP. El corazón del argumento es que quedan dos grandes organizaciones criminales (Zetas y Sinaloa), disputándose el control por las "rutas del narcotráfico" (ya conocen mis objeciones al tema de las disputas por las rutas), y varias organizaciones medianas a pequeñas, pero irrelevantes. Y eso, ¿cómo lo saben los periodistas? ¿cómo lo miden? 
    • Le preguntan su opinión a varios académicos muy respetables y bien informados (entre ellos mis amigos Jorge Chabat y Andrew Selee), pero que no tienen acceso a la información de inteligencia requerida para hacer ese tipo de juicios de valor (y de hecho, no lo hacen. Sólo parece que lo hacen, por la ubicación de las citas respectivas). 
    • Luego rematan con un par de declaraciones de un consultor de Southern Pulse, una empresa de seguridad tipo Stratfor, de nombre Samuel Logan. Al parecer, el señor Logan afirma que los Zetas buscan apoderarse de la plaza de Guadalajara para, entre otras cosas, quedarse con "el comercio de las metanfetaminas" ¿Neta? ¿No pueden producir metanfetaminas en Tamaulipas o en Nuevo León? Para entrar a la producción de drogas sintéticas, lo único que se requiere es a) algunos precursores, b) una persona con conocimientos básicos de química, c) algunos tambos y d) una cocina (si no me creen, vean esto).  ¿No se pueden conseguir esos elementos en el noreste? ¿Es necesario mandar a un ejército de sicarios del otro lado del país?
    • Las agencias de seguridad mexicanas o estadounidenses sólo aparecen en la declaración anónima de un oficial militar mexicano que afirma que tal vez, en una de esas, el asunto de los 35 presuntos zetas asesinados en Veracruz se deba a un intento de Sinaloa por controlar el puerto como "un eslabón en la ruta de tráfico de drogas desde Centroamérica" ¿De veras? ¿No les basta con los cientos de rutas alternativas ya existentes? ¿Para pasar droga por las aduanas de Veracruz, necesitan matar narcomenudistas en Boca del Río?
  3. Como desgraciadamente ese tipo de notas y declaraciones van a seguir apareciendo, aquí les van algunas reglas básicas para interpretarlas:
    • Nadie sabe con un mínimo precisión cual es el tamaño relativo de las organizaciones criminales (y nadie es nadie). Todo lo que se diga al respecto no pasa de la especulación barata. En el mejor de los casos, se pueden hacer algunas comparaciones medio informadas sobre la evolución en el tiempo (¿una banda se muestra más o menos organizadas? ¿se ha reportado su presencia en más o menos lugares? ¿los mercados en los que participa están creciendo o no?) y eso con innumerables bemoles (Full disclosure: yo he hecho ese tipo de comparaciones, pero no sin una fuerte dósis de arrepentimiento).
    • Si alguien le atribuye sentido estratégico a alguna salvajada de un grupo criminal, con toda probabilidad no sabe de lo que está hablando. Aunque lo tuviera (y en la mayoría de los casos, probablemente no lo tenga, v.gr., Casino Royale), ninguna persona fuera de las policías o los servicios de inteligencia tiene información suficiente para descubrirlo.
    • Como ya les he comentado antes, las rutas de las drogas no se disputan. Nunca, en ningún momento, en ningún lugar. Se disputan los activos de reducción de riesgos.
    • Las empresas de seguridad (Stratfor y similares) no son por lo regular una buena fuente por dos razones: 1) tienen un interés manifiesto en que la cosa se vea del cocol (más muertos, más suscripciones), y, 2) dominan en su interior los ex-oficiales militares, policiacos o de inteligencia, acostumbrados a pensar en términos de actores racionales unitarios con claros propósitos estratégicos y no en términos de redes o de mercados.
Bueno, con esto despido el sábado. Mañana sigo con el tema.